

Periodista con cuatro décadas de trabajo informativo, corresponsal internacional, colaboraciones en televisión, radio, impresos y medios electrónicos.

Martes 15 de diciembre de 2020
La decisión de otorgarle a Yucatán dos certificaciones más de Pueblos Mágicos es buena, 5 no se autorizaron, pues eran 7 propuestas. Pero, ¿eso sirve de algo? nuevamente la pregunta es ¿y ahora qué? ¿qué beneficio traerá a Sisal y a Maní esta designación?
El Ejecutivo federal vive quejándose de los grupos y organismos empresariales que critican sus decisiones gubernamentales, pero no la transforman. Es inquietante ver que esa misma condición aplica en la acción legislativa de su bancada, que hace lo mismo, aprueba leyes retóricas y piensa que con eso las cosas cambiarán.
El divorcio parece consecuencia de que, tanto discurso y tantas malas decisiones solo están haciendo más hondo el plato y las soluciones no llegarán solas. En el sector turístico las cosas se complican cada vez más y el titular de la dependencia solo se pasea y no responde, pues parece que la cerilla de sus oídos es cada día más gruesa.
La decisión de otorgarle a Yucatán dos certificaciones más de Pueblos Mágicos es buena, 5 no se autorizaron, pues eran 7 propuestas. Pero, ¿eso sirve de algo? nuevamente la pregunta es ¿y ahora qué? ¿qué beneficio traerá a Sisal y a Maní esta designación? ¿sanearán la ría del puerto? ¿construirán una carretera más ancha al puerto? ¿tendrán los pescadores y prestadores de servicios más posibilidades de subsistencia?

En Maní, ¿repararán el convento que está deteriorado? ¿los artesanos locales tendrán posibilidades de generar mejores ganancias? ¿tendrán un parador turístico digno para colocar sus productos y acceder al mercado de extranjeros que arriban a Valladolid y Chichén Itzá?
Izamal es el ejemplo de lo tardado que puede ser dar a un micro destino presencia e imagen turística y mejorar sustantivamente las condiciones económicas de la población. El título de Pueblo Mágico sirvió, han pasado 8 años y los resultados van en camino.
En Izamal, se elevó el sector inmobiliario, llegaron algunas inversiones significativas, pero la población no supera las condiciones de desigualdad que prevalecen en la zona henequenera desde hace 90 años.
Administraciones anteriores impulsaron eventos culturales en Izamal, sirvió para colocar el nombre en el mapa, los artesanos venden guayaberas, zapatos, algo de miel; sin embargo, el turismo formalmente no focaliza una derrama tan alta, la ocupación hotelera promedio es muy baja y la pernocta es mínima, según los indicadores oficiales.
Valladolid en cambio tiene un ingrediente especial, es un cruce de caminos a la región ganadera del oriente, al destino más importante de Quintana Roo que es Cancún y su aeropuerto, ahora también de manera cercana a Playa del Carmen y Tulum, que significa igual comercio a Cozumel, Isla Mujeres y Holbox.
En Valladolid el repunte ha sido más rápido, el auge económico es notorio, con el título o sin éste, la capital vallisoletana ha avanzado, para convertirse en la segunda población más importante del estado y sí, el turismo ha sido un factor determinante.
El ensayo y error nos poden de frente a más preguntas, una vez que Sisal y Maní tomen esta presencia, ¿mejorarán Hunucmá, paso necesario para llegar a Sisal? El corredor industrial instalado en ese municipio no ha sido factor aún para mejorar las condiciones económicas en ese municipio.
A Maní le hace falta un parador turístico, mejoras en intercomunicación carretera, recuperación de la zona arqueológica de Mayapán, promoción de la ruta Puuc, un proyecto económico sólido para las comunidades de la región, recuperar la ruta turística de los conventos que se olvidó hace mucho tiempo, por señalar algunos factores.
El problema es que el Gobierno Federal, que otorgaba recursos para infraestructura y servicios, con este programa los desapareció.
El turismo no es un segmento prioritario para el gobierno, con cero recursos para apoyos al mejoramiento de los Pueblos Mágicos, con mínima promoción, únicamente en una página web, estos micro destinos turísticos solo tendrán el membrete, y lo demás quedará una vez más en el discurso y en la foto.
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Martes 8 de noviembre de 2020
Muy viablemente los destinos turísticos mexicanos estén listos para recuperar los espacios perdidos; no obstante, es posible que no sobrevivan todas las aerolíneas comerciales, debido a las pérdidas económicas que acumulan, a las presiones económicas del mercado y a la falta de apoyos e incentivos gubernamentales para mantener los empleos aeronáuticos.
El sector turístico va caminando muy lentamente a su recuperación, tras lograr cifras históricas en 2019 para las actividades de ocio, 2020 marcará una dinámica muy distinta. Según estudios realizados por economistas, este rubro económico perderá cerca de 3 billones de dólares, siendo los más afectados hoteles, líneas aéreas y cruceros.
Tras seis meses de pandemia y dos de rebrote, con ello el cierre de fronteras, el volumen de cancelaciones de traslados aéreos suma millones, por lo que las pérdidas económicas para las aerolíneas comerciales ha sido muy alta, pero sobre todo crítica.
Tanto las grandes empresas aéreas, como las nacionales han tenido que recurrir a compromisos económicos muy fuertes para tratar de mantenerse a flote. Air Canada, Lufthansa, American Airlines, Iberia, British Air, por citar algunas, han tenido que despedir personal y dejar a decenas de aeronaves en tierra hasta recuperar el ritmo de operaciones.
En México, no es la excepción; la situación de Aeroméxico, Interjet, TAR (Transportes Aéreos Regionales), Magnicharter e incluso Viva Aerobus es muy complicada, pues la reducción a cero vuelos durante seis meses derivó en un estado crítico, lo que obligó al cierre de rutas y pérdida de mercados en las ciudades más importantes del país.
En muchos casos, los destinos turísticos de México dependen hasta en un 80 por ciento de las aerolíneas comerciales, por ello, puntos como La Paz Baja California, Cancún, Cozumel, Ixtapa y desde luego Mérida, reclaman ansiosos las conexiones para poder llenar sus hoteles de turistas y viajeros de negocios.
La situación en el país se ha complicado tanto, que las aerolíneas apenas y pueden volar cubriendo un mínimo las rutas más rentables, mientras que ciudades con poca demanda se han quedado con una mínima presencia, lo que complica aun más la posibilidad de una recuperación del sector económico turístico.
En nuestra ciudad, la afluencia de visitantes avanza extremadamente lenta; las aerolíneas han regresado paulatinamente a Mérida, pero tardará por lo menos un año para recuperar el volumen de asientos aéreos que se disponía en diciembre de 2019.
Los datos del Aeropuerto Internacional de Mérida indican que en agosto se recuperó un 30 por ciento de rutas, pero no de pasajeros. La movilidad aérea va en ascenso desde la reactivación económica en Yucatán en junio pasado, y este aumento seguirá en septiembre y el fin de año.
En este momento, la terminal Mérida está recibiendo a unos 2 mil 300 pasajeros diariamente, un 30 por ciento de la movilidad que se registró en diciembre de 2019; sin embargo, es viable que estas cifras mejoren a corto plazo.
Yucatán ya recuperó las rutas a Miami y Houston, que son vitales para el retorno de cientos de yucatecos que viven en Estados Unidos y viajan por navidad a visitar a sus familiares, pero la ocupación en los vuelos no alcanza el 70 por ciento, lo que también implica una serie de problemas debido a las restricciones de viajes internacionales.
Muy viablemente los destinos turísticos mexicanos estén listos para recuperar los espacios perdidos; no obstante, es posible que no sobrevivan todas las aerolíneas comerciales, debido a las pérdidas económicas que acumulan, a las presiones económicas del mercado y a la falta de apoyos e incentivos gubernamentales para mantener los empleos aeronáuticos.
Las aerolíneas comerciales mexicanas se han certificado para el traslado de pasajeros en esta pandemia, absorbiendo costos y remodelando sus slots en las terminales, equipos y suministros del personal aéreo, pero todo esto ha ocasionado una presión económica mayor para las empresas.
Hay que agregar los elevados costos y gastos fijos, es decir, no importa cuántos pasajeros vayan en el avión, cuesta lo mismo, aumentan, esto son: el arrendamiento de las naves, el combustible, el personal en tierra, los pagos a los aeropuertos, mantenimiento y los costos de la tripulación.
Muchas veces, los niveles de punto de equilibrio requieren una ocupación superior al 80 por ciento y cualquier pequeña variación en las tarifas, así como el número de pasajeros implica pasar de números azules a rojos. No se diga las fluctuaciones en el precio del petróleo que impactan a la turbosina.
Es de esta manera que los destinos turísticos están íntimamente ligados a las condiciones económicas de las aerolíneas. Yucatán tendrá que luchar aun más por recuperar sus asientos de avión, conexiones regionales, pero primordialmente para generar las condiciones para una mayor afluencia de viajeros y con ello permitir que las aerolíneas se nutran de recursos y vuelvan un círculo virtuoso la llegada de visitantes y arribos aéreos al estado.

Martes 1 de diciembre de 2020
Hoy, a casi dos años del desmantelamiento e inicio de la pulverización del organismo impulsor del sector económico que permitía una derrama anual de 23 mil millones de dólares, ni crearon un nuevo organismo para mejorar la tarea vital de promoción, y tampoco permitieron que el sector privado luchara por mejorar las condiciones profesionales de un ente público que continuara esta tarea.
En los próximos días se cumplirán dos años del anuncio de la desaparición del Consejo de Promoción Turística de México, organismo que permitió a este sector económico impulsar la presencia de los destinos turísticos del país a lo largo de 43 años. El CPTM sirvió para disponer de un soporte para los estados en las ferias, congresos, convenciones más importantes del mundo.
A través del CPTM se validó y presentó la marca México, como un referente internacional, destacando en imagen, organización y valoración internacional, lo que permitió al país ubicarse en el octavo sitio mundial en captación de viajeros, inversiones y presencia.
La determinación del Gobierno Federal de darle una puñalada a este organismo y disolverlo pasó por la denuncia de corrupción, mal servicio y poca eficiencia en su funcionamiento. En aquellos días, la propia federación aseguró tener la fórmula para crear una entidad que permitiera mantener el ritmo de crecimiento del sector económico.
Hoy, a casi dos años del desmantelamiento e inicio de la pulverización del organismo impulsor del sector económico que permitía una derrama anual de 23 mil millones de dólares, ni crearon un nuevo organismo para mejorar la tarea vital de promoción, y tampoco permitieron que el sector privado luchara por mejorar las condiciones profesionales de un ente público que continuara esta tarea.
El CPTM mantuvo a flote la promoción y presencia de la marca México. A la sazón, el Gobierno Federal creó un organismo dependiente de la Secretaría de Relaciones Exteriores para “promocionar” el turismo, el Consejo de Diplomacia Turística, solo que, no tiene presupuesto, tampoco hay personal especializado en temas turísticos, mucho menos logística, mercadotecnia y desarrollo de productos turísticos, lo que es igual a nada.
El desprecio del Gobierno Federal por un sector económico tan importante y vital para la economía de los estados, establece la condición de las cifras en caída que ahora sufre esta rama económica. Si antes estaba mal, la emergencia sanitaria agudizó el problema y sin establecer condiciones, las políticas públicas para atender el reclamo de ayuda a las empresas turísticas del país, ha sido a ceros.
Según el Consejo Empresarial Turístico de México, en los últimos siete meses han cerrado sus puertas de manera definitiva unos 12 mil comercios vinculados al sector turístico, micro, pequeñas empresas, además de neo emprendedores, cooperativas y pequeños grupos rurales que se sumaron al sector turístico en los últimos cinco años.
Esto obligó a la destrucción de cerca de unos 45 mil empleos directos y quizá un tanto mayor de manera indirecta en el país. Algunas empresas retomaron el paso en septiembre pasado, pero las condiciones por el desarrollo de la pandemia en algunos estados, obligó a desaparecer y con ello diluir el esfuerzo por mejorar la competitividad en este rubro económico.
En este contexto, Yucatán quedó atrapado en una situación muy complicada, porque dependía en gran medida del CPTM para sus campañas de presencia internacional, para disponer de espacios e imagen en eventos caros, recintos feriales importantes, pero necesarios para la promoción del estado.
A casi dos años de la desarticulación del CPTM, la promoción internacional de los destinos -Yucatán y sus municipios- se perdió casi en su totalidad y la capacidad de volver y hacer presencia en los foros de mayor venta y negocios se advierte poco menos que imposible, lo que establece la necesidad de una estrategia eficiente para superar este escollo, tarea que aún no aparece.
Sin la promoción internacional, Yucatán se juega, por lo menos, el 17 por ciento de la ocupación hotelera de un año, además de la importante derrama económica que significa las nuevas inversiones en esta materia que deberán replantearse la capacidad de crecimiento y fortalecimiento del sector para nuestro estado.

Martes 24 de noviembre de 2020
Si en 2020 el rubro turístico ha sido duramente castigado, 2021 no avizora una mínima mejoría. Los ajustes presupuestales apuntan que esta rama económica tan importante para Yucatán tendrá que exigirse no solo creatividad, de la que más cojea, sino también responder con mucho a las necesidades de llevar la promoción a términos más altos.
El anuncio del recorte presupuestal del 53 por ciento al presupuesto turístico estatal para 2021, habla de la precariedad y condiciones críticas en las que se hallan las finanzas estatales, con ello, las medidas que se deberán realizar para impulsar a los sectores que contarán con mínimo presupuesto para su recuperación.
Si en 2020 el rubro turístico ha sido duramente castigado, 2021 no avizora una mínima mejoría. Los ajustes presupuestales apuntan que esta rama económica tan importante para Yucatán tendrá que exigirse no solo creatividad, de la que más cojea, sino también responder con mucho a las necesidades de llevar la promoción a términos más altos, para hacer presencia en los escenarios nacionales e internacionales y propiciar que el turismo regrese a nuestro estado.
La tarea apunta a ser verdaderamente una cruzada, en 2020 el Gobierno del Estado apostó todo por el Tianguis Turístico. Ahora, tendrá que hacer malabares para organizarlo en septiembre de 2021 como ya se anunció, para hacer florecer las oportunidades de una recuperación, que quizá tenga su primera respuesta hasta 2022.
Tras siete meses cerrados, los hoteles no podrán aportar gran recurso para el fideicomiso de promoción, y las versiones más cercanas indican que el Centro Internacional de Congresos no podrá sobrevivir 2021 sin recursos estatales, por lo que se agudiza el problema y no se advierte que pueda reincorporarse una buena oportunidad para obtener recursos frescos para su mantenimiento.
Además, 2021 será un año con una cantidad mínima de congresos, convenciones, ferias y exposiciones, renglón vital para la economía turística del estado. Esta rama económica tendrá mínima capacidad operativa, aún y cuando los anuncios de una posible vacuna contra el virus motiva a las personas a responder en el aspecto económico.
Los expertos señalan que, el emisor turístico, por lo menos en los próximos dos años, será nacional y regional y con una mínima cantidad de internacional. La pandemia ha puesto la soga al cuello a las aerolíneas comerciales, lo que también indica una serie de ajustes y prioridades de las líneas aéreas para disponer de butacas de avión para los destinos turísticos.
De acuerdo a declaraciones de la secretaria de Administración y Finanzas del Gobierno del Estado, Olga Rosas Moya, Yucatán tendrá “menos dinero que 2019”, e incluso hasta 9.2 por ciento menos en convenios de reasignación y descentralización, pues pasará de 3 mil 25 millones a 2 mil 843 para el 2021”.
En cifras más claras, el presupuesto estatal para el turismo dispuso en 2019 de un presupuesto de 195 millones de pesos, para 2020 se aplicaron 123.2 millones de pesos, lo que significó una reducción de un 37.5 por ciento, y ahora para el presupuesto de 2021 el recorte será de un 53 por ciento, lo que establece que la dependencia tendrá un techo financiero estimado de 60 millones de pesos, limitando a un máximo las posibilidades operativas y las funciones de la dependencia, ya que un alto porcentaje de estos recursos son para gasto corriente, es decir salarios y gastos operativos mínimos.
Las condiciones antes señaladas apresuran a establecer una semiparálisis del sector y con ello, condiciones mucho más adversas, aún y cuando se han comprometido metas y propuestas más consolidadas a las implementadas este año, en proyección, relaciones públicas y promoción para el estado.

Martes 17 de noviembre de 2020
Quien viene a Yucatán, busca tradición, encuentro y experiencias diferentes. La gastronomía es sin duda una de las llaves que abren estas experiencias, que magnifican e identifican a este destino turístico, para volverlo referente en todas partes.
De Yucatán a China conocen la cochinita pibil, el viajero que viene a Yucatán busca cultura y la gastronomía maya es parte de esos valores culturales que tenemos que impulsar para focalizar la presencia turística.
La nueva oferta gastronómica yucateca es más amplia y ahora los especialistas culinarios ofrecen una cocina molecular y también la denominada cocina fusión, lo que establece un notable avance, una propuesta del siglo XXI, para un turista exigente y con un poder adquisitivo más alto.
Este lunes 16 de noviembre se celebró el Día Nacional de la Gastronomía, con ello, diez años de la Declaración de la Gastronomía Mexicana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
La gastronomía es un valor natural en la promoción de un destino turístico y Yucatán no solo dispone de una sabiduría y un conocimiento muy exigente del gusto culinario, sino que, hoy ha evolucionado para presentar alternativas y propuestas sofisticadas, exóticas y ambiciosas con una nueva oferta en los restaurantes locales, hechas por creadores yucatecos.
Es importante establecer que Yucatán es un destino cultural, donde se amalgaman tradiciones, valores sociales y culturales que identifican al yucateco. La gastronomía es uno de los rubros más importantes de esta identidad peninsular, junto con su forma de hablar, de vestir y de vivir; de ahí la importancia de impulsar este destino turístico desde el gusto, los aromas y los olores de la cocina tradicional y moderna en conjunto.
Con la evolución de la gastronomía yucateca, la promoción de nuestro estado también debe de girar y enfocar su esfuerzo a posicionar y dar el sitio que se merece a los artesanos culinarios y ahora, a los profesionales que entregan platillos y guisos mucho más elaborados pero que nutren el paladar más exigente.
Quien viene a Yucatán, busca tradición, encuentro y experiencias diferentes. La gastronomía es sin duda una de las llaves que abren estas experiencias, que magnifican e identifican a este destino turístico, para volverlo referente en todas partes.
Por ello, la necesidad de darle prioridad a esta “herramienta” y hacer un destino cultural y gastronómico con mayor fuerza y presencia mundial.
Los pasos se han dado, pero el esfuerzo ha sido lento, en ocasiones disperso, gobierno e Iniciativa Privada acumulan visiones diferentes y no enfocan baterías para tener un horizonte común que permita un impulso sólido a un valor que genera, no solo emociones en la degustación, sino también historia y evocaciones milenarias desde las manos de las maestras cocineras que se aplican para ofrecer un guiso tradicional.
Perú logró en muy poco tiempo impulsar una economía turística gastronómica internacional, lo que le ha valido ser un referente.
Yucatán, en su caso, cuenta con todos los elementos para ser una potencia mundial gastronómica y recuperar tanto el mercado turístico, como dimensionar en el mapa turístico a la cocina maya tradicional y ahora a la nueva oferta culinaria de los nuevos artesanos de la cocina profesional.
Hay que “poner en la mesa” ambas propuestas y no separarlas, integrar un guión que permita conjuntar los dos mundos, la cocina tradicional y la nueva oferta gastronómica, así posicionar al estado, celebrando la milenaria sabiduría ancestral de nuestra cultura maya y la nueva, moderna y audaz propuesta gastronómica que marque una referencia única en el mapa turístico.

Martes 10 de noviembre de 2020
El Certificado de Buenas Prácticas Sanitarias es un documento básico y urgente, pero, ¿quién vigilará que se cumpla? ¿Cuáles serán las normas y procedimientos de ajuste a las nuevas exigencias de los viajeros? ¿Qué responsabilidad tienen las empresas con sus colaboradores en la aplicación de estas nuevas medidas? ¿Quién será el responsable -en las empresas- de vigilar estos procedimientos y con ello, el seguimiento y puntualización de estas normas?
El Gobierno de Yucatán, a través de la Secretaría de Fomento Turístico, ha dado a conocer la entrega de las primeras certificaciones a empresas del ramo, con los protocolos de bioseguridad para incrementar la confianza del viajero en las normas y medidas exigidas para recuperar presencia y capacidad turística y económica en el estado.
De manera significativa, las empresas yucatecas han ido superando las etapas de certificación exigidas en el protocolo denominado “Certificado de Buenas Prácticas Sanitarias” que tuvo una duración de 30 horas e incluyó visita de campo, por parte de la empresa que ofreció el curso. Una buena y necesaria aportación.
En responsabilidad, la autoridad cumple con políticas públicas necesarias y aplica para otorgar mecanismos de información y medidas de trabajo para poder ofrecer una muestra de seguridad y mejores prácticas laborales para la protección del turista que visita nuestro estado.
Hasta ahí, importante y necesario.
Sin embargo, la certificación por sí misma, no aplica mecanismos de control de calidad y corresponsabilidad en las prácticas diarias de las empresas y sus colaboradores, porque, por sí mismo, el certificado no implica que las reglas y exigencias se cumplirán.
El Certificado es un documento básico y urgente, pero, ¿quién vigilará que se cumpla? ¿Cuáles serán las normas y procedimientos de ajuste a las nuevas exigencias de los viajeros? ¿Qué responsabilidad tienen las empresas con sus colaboradores en la aplicación de estas nuevas medidas? ¿Quién será el responsable -en las empresas- de vigilar estos procedimientos y con ello, el seguimiento y puntualización de estas normas?
Hay toda una serie de preguntas que no contenta la certificación y eso lo pervierte, porque, sabiendo que es una regulación de las medidas sanitarias, tendría que ser un control estricto, medidas requeribles y puntuales con una tabla de seguimiento para saber quiénes o cuáles empresas cumplen y poder diagnosticar la seguridad del destino turístico.
Más allá de las certificaciones que se otorgan como garantía de membrete, la pandemia del COVID-19 ha marcado al planeta entero para exigir cambios específicos, exigencias rigurosas y mayor control en la protección de las personas, en su convivencia diaria, pero también en la interrelación entre las personas.
En su caso, el turismo es la rama económica más afectada en esta pandemia, las pérdidas económicas son multimillonarias, pero es una exigencia de seguridad, tener prioridad en la preservación de este nicho comercial mejorando sustantivamente la calidad de los servicios, la protección del viajero y la imagen del destino turístico.
Es urgente que la propia dependencia turística estatal marque una agenda de seguimiento a esta certificación. Validar de manera permanente a las empresas que han cumplido con los procedimientos y controles, de la misma forma, exigir protocolos a aquellos que no los cumplen y de ser necesario, retirar la certificación de ser reincidente en la irresponsabilidad del cumplimiento del mismo.
Asimismo, será importante que la propia autoridad responsable de emitir este Certificado, cumpla con ofrecer resultados, datos concretos y medibles de la aplicación del mismo, de la ejecución de su responsabilidad y del impacto favorable o negativo que se haya logrado con esta política pública, en beneficio del sector, de la economía del estado y de la presencia como destino turístico competitivo.

Martes 3 de noviembre de 2020
La derrama económica turística local a los puertos es de aproximadamente 5 mil millones de pesos anuales, recursos que son bien recibidos por los pescadores, comerciantes, transportistas, restauranteros, hoteleros y con ellos a los caseros que rentan propiedades y departamentos.
Tras siete meses del cierre y un duro y pausado andar por la seguridad en los puertos del litoral yucateco, las playas se reabren a la presencia masiva de personas, lo cual podría decirse que es un paso más a la reactivación económica del turismo.
Yucatán no es un destino primordialmente de sol y playa, pero para el yucateco siempre ha sido un referente el valor de las temporadas veraniegas y este 2020 será recordado porque estuvieron cerradas en el periodo vacacional de Semana Santa y también julio y agosto.
En cifras que cuantifica la Cámara Nacional de Comercio de Mérida, la derrama económica turística local a los puertos es de aproximadamente 5 mil millones de pesos anuales, recursos que son bien recibidos por los pescadores, comerciantes, transportistas, restauranteros, hoteleros y con ellos a los caseros que rentan propiedades y departamentos.
Es importante establecer que, cuando concluye la temporada veraniega y los yucatecos se concentran en la ciudad, decenas de canadienses y estadounidenses arriban para quedarse tres meses, la temporada invernal, gozando del clima y la tranquilidad que brindan las comunidades del litoral yucateco.
Desde Celestún hasta El Cuyo, los beneficios del turismo local y también extranjero son un factor importante para la supervivencia del comercio y los servicios, por lo que este año se ha visto reducido en casi un 80 por ciento de esta derrama económica, indican empresarios progreseños.
Tras siete meses de cierre, con algunas incidencias de familias que acuden permanentemente a sus segundas residencias, los puertos yucatecos se han visto silenciados. El valor de las playas, además de sus atractivos, son los espacios de libertad y salud que brindan, tarea que ahora se podrá ir retomando a paso lento por los efectos de la pandemia.
Con el anuncio del regreso de los cruceros este mes de noviembre, será importante volver a disponer de los espacios de playas, la recuperación de los andadores, locales y puestos comerciales que brindan servicios a los cruceristas y desde luego las playas, que son parte de los atractivos que busca este segmento de viajes.
En España, Italia y las costas europeas, la reapertura de playas fue limitada, segmentadas en espacio a fin de que la población no rompiera las condiciones de sana distancia y propiciar una nueva proliferación de casos de COVID. En Estados Unidos, no se aplicaron estas normas, la reapertura fue libre y sin segmentación y ahí se mantiene muy alto el número de contagios.
Será importante que la sociedad se concientice de esta responsabilidad y acudir nuevamente a las playas para tener el espacio de relajación y libertad del que siempre ha gozado. Con ello, también responder al valor de la salud de las dunas y costas que ahora tienen menos basura y desechos humanos.
De esta manera, Sisal, Chuburná, Chelem Progreso, Chicxulub, Uaymitún, San Benito, Telchac y también Santa Clara, Chabihau, Dzilam, San Felipe y Río Lagartos volverán a tomar el paso económico que han perdido tras siete meses.
Se estima que semanalmente acuden a los sitios de playas unas 30 mil personas, tanto por motivos de placer, como de mantenimiento de sus propiedades, beneficio que mejora la calidad de las poblaciones y las condiciones económicas de los puertos.
También, desde este 2 de noviembre se reactivan espacios públicos como plazas públicas, zoológicos, espacios de ocio: billares, boliches y otros esparcimientos que permitirán una mejora en las actividades del visitante a nuestra ciudad.
Falta ahora el segmento de vida nocturna, y también los espacios de diversión y entretenimiento de mediodía, actividades sociales de la población y del turismo, para completar las actividades restringidas impuestas hace casi 8 meses por la emergencia sanitaria.
Restan dos meses a este 2020 y el segmento económico turístico aún no arranca para retomar el paso. La reapertura de playas será una buena oportunidad para la recuperación económica de los puertos yucatecos.

Martes 27 de octubre de 2020
Según datos de la OIT – Organización Mundial de Turismo-, este sector económico perderá en 2020 unos 7 billones de dólares. En Yucatán, la estimación se ha cuantificado en poco más de 14 mil millones de pesos y cerca de 15 mil empleos directos.
El sector turístico yucateco no levanta tras siete meses del cierre obligado; la falta de estrategia por parte del gobierno estatal para impulsar este rubro económico ha dejado sin empleo a cerca de 15 mil personas. En tanto que, mientras hoteleros avizoraban la oportunidad de reabrir en diciembre, una segunda ola de contagios daría lugar al cierre definitivo de cerca de 120 pequeños hoteles.
Los hoteles yucatecos han sufrido siete meses y tras despedir a decenas de trabajadores, surge la posibilidad de que no se logre una mejora en la ocupación en diciembre.
En el vecino estado, en Quintana Roo, las cosas no tan simples, las estrategias comerciales establecidas han permitido que septiembre supere el 25 por ciento de ocupación y octubre, aún con eventos climatológicos, reporta un 28 por ciento.
La temporada invernal en Estados Unidos y Canadá se espera muy dura y será la oportunidad para recibir a miles de visitantes que huyen del frío y cerrar con un 50 por ciento.
En Quintana Roo, las empresas están trabajando con las aerolíneas y mayoristas para atraer el mercado. No parece fácil, pero en tanto las aerolíneas sigan ampliando sus horarios y rutas, se espera que el Caribe Mexicano tenga una navidad menos dura.
Por su parte, en Yucatán no hay horizonte claro para la temporada invernal, ya que el sector empresarial turístico consultado establece que las reservaciones son muy bajas, la promoción es casi cero y no hay visos de que se pueda superar un 20 por ciento de ocupación para los hoteles grandes, en tanto que los pequeños hoteles posiblemente no abran sus puertas.
Las condiciones actuales son muy adversas. Si bien el gobierno ha reabierto las zonas arqueológicas, los parques y algunos sitios de interés turístico, el cierre de playas durante el verano fue de un impacto muy grande, tanto para las empresas de la costa, como para los hoteles de Mérida.
Es importante subrayar que cada estado ha ido superando sus etapas de reapertura. El penoso papel que está realizando Miguel Torruco Marqués al frente de la Sectur federal ha obligado a que cada destino turístico se rasque solo y que vaya por su cuenta en pos de su propio horizonte.
El tema de las aerolíneas es poco favorecedor, las amenazas de huelga en Aeroméxico, la intervención del SAT en Interjet y el reajuste de rutas ha complicado en gran medida el flujo de pasajeros. Las condiciones son muy adversas para este sector y el rebrote podría complicarlo aun más.
El turismo internacional se ha reducido dramáticamente con un mínimo de viajeros europeos, y los estadounidenses y canadienses difícilmente se moverán este año, ante el aviso de Alerta a 27 estados mexicanos, impuesto por el Departamento de Estado de Estados Unidos, por el repunte de COVID.
Los estados de la Península de Yucatán no están en esa lista, pero el número de pasajeros estadounidenses a Cancún se ha reducido y se podrá conocer un mejor panorama hasta concluir las elecciones presidenciales en Estados Unidos, cuando se anuncien nuevas dinámicas económicas y alternativas de apoyo empresarial y generación de empleos en ese país.
Según datos de la OIT – Organización Mundial de Turismo-, este sector económico perderá en 2020 unos 7 billones de dólares. En Yucatán, la estimación se ha cuantificado en poco más de 14 mil millones de pesos y cerca de 15 mil empleos directos.
Será una tarea titánica la recuperación, pero sin timón, ni rumbo, las cosas apuntan a ir aun peor.